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Las sustancias químicas presentes en los productos corrientes utilizados en el hogar pueden ser una de las causas del aumento del cáncer, la diabetes y la obesidad, al mismo tiempo que se reduce la fertilidad, así como un aumento de los problemas neurológicos, según informó ayer laAgencia Europea del Medio Ambiento (AEMA).

“La investigación científica ha recogido datos en las últimas décadas que muestran que ladisrupción endocrina es un problema real, con graves efectos sobre la fauna silvestre, y posiblemente sobre las personas. Habría que tomar un enfoque preventivo sobre muchos productos químicos hasta que comprendiésemos completamente cuáles son sus efectos”, dijo la directora ejecutiva de la AEMA, Jacqueline McGlade.

La AEMA señala la ubicuidad estos productos químicos, ya que se encuentran en los alimentos envasados, en los plásticos, en los cosméticos, en los productos farmacéuticos y en otros muchos productos domésticos de uso común.

Entre los efectos de estas sustancias químicas, pueden producir cáncer de mama, reducción de la fertilidad, inicio temprano de la pubertad y enfermedades del tiroides.

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Los productos químicos pueden alterar el sistema hormonal – también como conocidos como disruptores endocrinos (EDC) – pudiendo ser uno de los factores que se encuentran detrás del aumento significativo del cáncer, la diabetes, la obesidad, pérdida de fertilidad, problemas neurológicos, según una revisión científica encargada por la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA).

Los productos químicos que potencialmente pueden alterar el sistema endocrino se pueden encontrar en los alimentos, productos farmacéuticos, pesticidas, productos domésticos y cosméticos. En las últimas décadas, se ha visto un aumento considerable en muchas enfermedades y trastornos humanos, como los cánceres de mama y próstata, infertilidad masculina y diabetes. Muchos científicos creen que este aumento está relacionado con los crecientes niveles de exposición a productos químicos de uso generalizado.

( Véase: El cáncer, una enfermedad epigenética)

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El Informe Weybridge +15 (1996-2011) sobre los disruptores endocrinos se presentó recientemente en la Universidad de Brunel, situada en las afueras de Londres. Es el resultado de una investigación que ha evaluado los resultados de 15 años de estudios. Este informe es la continuación del publicado en 1996, en el cual “ el problema de los disruptores endocrinos fue ampliamente discutido por la autoridades y los científicos”.

Razones para que exista incertidumbre científica

El Informe indica claramente que hay fuertes evidencias para indicar que los disruptores endocrinos están afectando a la fauna, según se ha comprobado en modelos con roedores en estudios de laboratorio. Sin embargo, los efectos de los disruptores endocrinos en las personas es algo difícil de demostrar, debido a su amplitud, el coste y las dificultades metodológicas de este tipo de estudios – los estudios realizados en la fauna pueden advertirnos de los peligros-.

En los últimos 10 años, la evaluación de riesgos y el marco de regulación para hacer frente a los disruptores endocrinos, han desarrollado procedimientos para la detección de las alteraciones endocrinas de las sustancias químicas estudiadas. Todavía hay muchos factores que hacen que el proceso de evaluación de riesgos sea difícil. La tesis principal es que los productos químicos pueden afectar al desarrollo temprano, de, por ejemplo, el cerebro, el sistema reproductivo, inmunológico y metabólico, de forma que los perjuicios causados no se manifiesten durante varias décadas, después de varios años de exposición.

El estudio científico se complica todavía más ya que unos productos químicos se mezclan con otros y no se conoce el efecto conjunto de todos ellos, mientras que quizás uno sólo, de forma aislada, no actúe como un disruptor endocrino. Esta mezcla de factores hace que sea muy difícil para los científicos identificar los umbrales de exposición por debajo de los cuales no se producen efectos.

( N. del T.: En este excelente vídeo, Nuestro veneno cotidiano, realizado por Marie-Monique Robin, se realiza una investigación sobre cómo se han establecido los umbrales mínimos de exposición, y se comprueba que no responden a ningún criterio científico, sino a una decisión caprichosa de los organismos de regulación.)

Sin embargo, existe un amplio cuerpo de evidencias que establecen una vinculación entre la exposición a sustancias químicas con problemas del tiroides, problemas inmunológicos, reproductivos y neurológicos en animales, que son enfermedades iguales o similares a los trastornos que van en aumento en las poblaciones humanas. Los animales y los seres humanos están siendo expuestos a productos químicos presentes en el medio ambiente, que se desplazan a través de la cadena alimentaria o se encuentran en el agua, donde se acumulan.

Posibles efectos de perturbación de las glándulas endocrinas

Ahora ya se establece una relación entre algunas enfermedades y los disruptores endocrinos. Por ejemplo, la exposición a los estrógenos es un factor de riesgo aceptado que puede causar cáncer de mama, endometriosis, síndrome de ovario poliquístico (SOP y fibromas) en las mujeres.

El cáncer de mama está aumentando en casi todos los países industrializados. De los datos se deduce que se deben al estilo de vida y la exposición ambiental, en lugar de factores genéticos específicos.

Algunos disruptores endocrinos están afectando a la calidad del semen. Los estudios realizados muestran que los hombres tienen problemas reproductivos en muchos países, y están aumentando. Hay muchas diferencias en la calidad del semen entre unas zonas y otras. En algunas regiones europeas aproximadamente el 40% de los hombres sufren de una reducción de la fertilidad, si bien es del orden del 10%.

Los estudios de laboratorio muestran que los sistemas reproductivos de una amplia gama de especies de vertebrados, por ejemplo, osos polares y peces, y algunas especies de invertebrados, como algunos caracoles y ostras, son muy susceptibles a los disruptores endocrinos.

Algunos estudios han vinculado la enfermedad del tiroides con los disruptores endocrinos. Las tasas de cáncer de tiroides entre los trabajadores de las lavanderías es de entre un 5% (Suiza) y del 155% (Francia), sobre todo en mujeres, niños y adultos jóvenes.

Varios estudios relacionan la exposición a los disruptores endocrinos con trastornos del desarrollo neurológico, como el autismo, el trastorno de déficit de atención y disfunciones cognitivas en los niños. Sin embargo, se necesitan estudios más amplios en esta área para confirmar o refutar las teorías sobre los problemas que acarrean los disruptores endocrinos.

Hay una tendencia a la aparición más temprana de la pubertad en las niñas, lo cual puede deberse a los disruptores endocrinos.

Hay disruptores endocrinos persistentes, tales como el DDT, los PCB ( Policlorobifenilos) y TBT (Óxido de tributilestaño) – ahora prohibido o restringido su uso- antiguos contaminantes que han afectado muy negativamente a las poblaciones de moluscos, focas y aves en algunas partes del mundo como resultado de interferir en su reproducción. Los científicos están preocupados por muchos productos químicos se encuentran en los alimentos y están afectando al sistema reproductivo humano. (Véase también información sobre otro disruptor endocrino, el bisfenol A:https://noticiasdeabajo.wordpress.com/2011/11/23/altos-niveles-de-bisfenol-a-despues-de-consumir-alimentos-enlatados/

http://www.commondreams.org/headline/2012/05/11-5

Científicos de todo el mundo se indignan ante el exceso de sustancias químicas en nuestros cuerpos y medioambiente

Científicos y representantes de instituciones internacionales relacionadas con la salud y el medioambiente se han reunido del 16 al 18 de mayo en la Universidad Politécnica de Madrid para dar voz de alarma sobre los perjuicios de nuevas tecnologías y sustancias, incluyendo transgénicos, pesticidas, nanotecnologías y ondas electromagnéticas entre otras.

Ecologistas en Acción, al igual que los científicos participantes, acusa a las autoridades de dar la espalda a la ciencia independiente, para privilegiar los estudios parciales de la industria sobre los riesgos de sus propios productos. Un verdadero escándalo sanitario contra el cual llama a actuar, si no se quiere ver seguir aumentando el número de cánceres en el futuro.

Desde el fin de la 2ª Guerra Mundial, el volumen de substancias químicas producidas al año en Europa ha pasado de ser de 1 millón a 400 millones de toneladas. Hoy en día, estas están por todas partes, tanto en nuestro entorno, comida, como en nuestros productos de uso cotidiano como cosméticos, productos de limpieza, productos de aseo personal, plásticos de envase etc. Nicolás Olea, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, se alarma entre otros que el Bisphenol A, una sustancia estrogénica y un pertubador endocrino presente de forma habitual en los plásticos, sea presente en la totalidad de la población: “El 100% de las mujeres embarazadas del tercer trimestre en España y el 100% de los niños de 4 años mean todos los días Bisphenol A, además de otros 17 residuos”.

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